Los controles municipales abarcan desde una acera ocupada sin autorización hasta un establecimiento que funciona sin permisos, una quema a cielo abierto, tala de árboles o casos de maltrato animal.
De enero a julio de 2026, la Agencia Metropolitana de Control (AMC) del Municipio de Quito ha realizado más de 7.500 operativos en la capital para prevenir infracciones, verificar el cumplimiento de la norma y actuar frente a actividades irregulares. Estas acciones son parte de una estrategia sostenida que, entre 2023 y 2025, alcanzó 35.564 operativos, un incremento superior al 37% frente a la administración anterior.
“Más de 400 infracciones forman parte de nuestras competencias, por ello el control municipal está presente en el espacio público, los establecimientos, el ambiente, la fauna urbana y el transporte, con un objetivo claro: reducir riesgos y precautelar la seguridad de los quiteños”, señaló Gustavo Chiriboga, supervisor metropolitano de la AMC.
La Agencia Metropolitana de Control controla las infracciones previstas en el Código Municipal y su trabajo abarca el uso del espacio público, las actividades económicas y el comercio autónomo, así como las quemas a cielo abierto, las afectaciones a quebradas, la tala de árboles, el maltrato animal, la publicidad exterior, la pirotecnia y las infracciones cometidas en el Metro de Quito y otros sistemas municipales de transporte, entre muchas otras materias.
Control de bebidas alcohólicas en espacios públicos
Uno de los principales frentes de intervención es el consumo de bebidas alcohólicas en calles, parques y otros espacios públicos, una conducta que puede generar conflictos, ruido, basura, riñas y afectar la tranquilidad de quienes viven o transitan por estos sectores.
En 2025 se emitieron 5.461 sanciones a libadores, mientras que hasta julio de 2026 ya se registran 2.764 sanciones. La Mariscal concentra una parte importante de esta problemática: solo en este sector se han emitido el 45% (1.252) de todas las sanciones impuestas.
El control llega a toda actividad económica
Restaurantes, panaderías, peluquerías, spas, lavanderías, veterinarias, billares, carnicerías, entre otras, son parte del amplio catálogo de actividades económicas que se desarrollan en Quito.
En lo que va de 2026, la AMC ha emitido 2.919 inicios de sanción contra establecimientos por funcionar sin la Licencia Única de Actividades Económicas (LUAE) o desarrollar una actividad distinta a la autorizada.
Del exhorto a la sanción: control al comercio autónomo
En calles, plazas y veredas, el control al comercio autónomo comienza con la socialización, el diálogo y la entrega de actas de advertencia. La AMC verifica que los comerciantes cuenten con el Permiso Único de Comercio Autónomo (PUCA) y desarrollen su actividad en los lugares autorizados, sin bloquear la movilidad peatonal ni afectar las condiciones de seguridad y salubridad del espacio público.
Cuando el incumplimiento persiste, se inicia el procedimiento sancionador y, según el caso, se puede retener la mercadería. Desde 2023 se han entregado más de 4.000 actas de advertencia para promover la regularización y evitar que los incumplimientos continúen.
Hasta julio de 2026 se registran 2.522 sanciones relacionadas con comercio autónomo, la mayoría corresponde a comerciantes no regularizados, es decir, personas que desarrollaban esta actividad sin contar con los permisos.
Durante todo 2025 se contabilizaron 3.550, más de 16 veces la cifra registrada en 2022, cuando se emitieron 217. Estas acciones buscan garantizar el derecho al trabajo, pero dentro de un espacio público ordenado y seguro para todos.
De la sanción a la reparación: trabajo que vuelve a la ciudad
El control municipal también tiene un componente reparador y en determinadas infracciones, la ciudadanía puede solicitar la sustitución total o parcial de la multa por trabajo comunitario, que debe cumplirse mediante actividades como limpieza, pintura y recuperación de espacios comunitarios.
Hasta julio de 2026, alrededor de 2.000 infractores ha participado en estas jornadas, con más de 52.000 horas de trabajo comunitario en 272 puntos de Quito. En apenas siete meses, ya se superaron los 1.732 participantes y las 37.675 horas registradas durante todo 2025.
Más que una alternativa para cumplir una sanción, estas jornadas permiten que una infracción se transforme en un aporte directo para recuperar espacios y fortalecer la convivencia en los barrios.