Foto: Dr. Ramiro Montenegro López en la actualidad. Derecha superior, con el equipo de Sociedad Deportiva Aucas en el 2004. Derecha inferior, en 2018, en la presentación de El súper clásico Quiteño, consta con dos glorias del Aucas: Oswaldo Rodríguez Coll, centrodelantero de 1954 y 1955; y Gustavo Guerrero, defensa central de 1969 y 1970.

Su familia llegó a la capital ecuatoriana en 1955, cuando Ramiro Montenegro López aún tenía 10 años. Es hincha del Aucas desde niño, se enamoró de los colores amarillo y rojo, cuando estaba en quinto grado de la Escuela Daniel Enrique Proaño, en el barrio La Libertad, al centro-occidente de la capital. “En esa época el equipo tenía el 90 por ciento de hinchada de Quito y el 10 por ciento se repartían los demás equipos que eran como 10”. Se define como un quiteño que nació en San Miguel de Bolívar.

Gonzalo Pozo Ripalda fue el culpable de que se haya hecho hincha del Aucas, porque “era un jugador espectacular”. Su padre, que trabajaba en la Función Judicial, era seguidor del club España, un día los llevó al estadio para mirar el encuentro entre su equipo y el Aucas que ganó 3-0. Ramiro y su hermano fueron hinchas del Aucas toda la vida, de eso ya son más de 66 años. Se lo conoce como el historiador del equipo oriental realizó una investigación minuciosa sobre el club y lo publicó en cuatro tomos.

Se graduó en Colegio Juan Pio Montúfar en 1962 e inmediatamente ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador. Formó parte del primer grupo de médicos que “hizo la rural” en el Ecuador. Parte de esa experiencia escribió el libro “La Historia de la Medicina Rural en el Ecuador 1970-2020”. Destaca que el Alma Mater le dio del título de doctor, pero la rural le dio el título de médico. 125 médicos fueron los pioneros de la medicina rural en el Ecuador, de los cuales 84 se graduaron en la Universidad Central y 21 en la Universidad de Cuenca. Es médico neurólogo.

Las enciclopedias de la Historia del Aucas

En cuatro tomos plasmó la historia deportiva del “ídolo del pueblo”, donde se puede conocer todos los partidos del Aucas, desde el primero que jugó, en febrero de 1945, hasta el último del año 2020, cuando el club cumplió 75 años de vida, en sus bodas de Diamante. El primer tomo habla sobre la “Época de Esplendor y Gloria 1945-1962”. El segundo se refiere a la “Época de Penumbra y Crisis 1963-1990”; y el tercero sobre la “Época de Recuperación Institucional 1991-2004 Catorce años de intensa lucha”.

Ramiro Montenegro López, quien también fue presidente de la Institución, cuenta que la elaboración de esta enciclopedia se debió a que en 2003 cuando cumplió 50 años de vida la Asociación de Fútbol No Amateur (AFNA), unos periodistas publicaron un libro que se llamó “50 años de pasión”. En ese texto se recogía los momentos más importantes de los equipos de fútbol de Pichincha, “pero se olvidaron del Aucas, pese a que es el equipo fundador del fútbol profesional en la provincia”.

En el tomo 1 que recoge la época de esplendor y gloria del Aucas entre los años 1945 y 1962. El equipo oriental era el que mantenía a la Asociación de Fútbol, ya que permitía tener ingresos a los demás, “por algo se le llama el Papá Aucas”, indica. El dinero que generaba el club era repartido de forma inequitativa, era el equipo que menos recursos recibía “gracias al manejo medio maquiavélico de un gerente de AFNA que existía en esa época”. Tal es así que el campeonato que obtuvo el Aucas en 1959 se debió a que “ese personaje” no estuvo al frente de AFNA. Ramiro Montenegro López consideró que siendo el Aucas un equipo tan importante se merecía que se le mencione en ese texto, pero no fue así.

A raíz de esa publicación decidió realizar una investigación profunda durante 11 años. Visitó varias bibliotecas revisando los periódicos desde 1945, página por página. La enciclopedia incluye una revisión de todos los partidos, especialmente los oficiales con el análisis de los periodistas deportivos, alineaciones, quiénes hicieron los goles, detalles importantes había que recordar de esos encuentros: tablas de posiciones, estadísticas…

Esta publicación, indicó en la entrevista que se le realizó en marzo de 2022, no solo sirve para los seguidores del Equipo Oriental, sino para todos los seguidores del futbol capitalino: quiénes fueron los jugadores de esos años, sus rivales, alineaciones, etc. Se puedo leer que hubo un equipo que se llamó Carmen Mora y otros que tuvieron una vida fugaz en el fútbol nacional. “Esta enciclopedia es un aporte para la cultura futbolística del país”, insiste.

Tomo I: La época de esplendor y gloria del Aucas 1945-1962

En ese ciclo, Sociedad Deportiva Aucas obtuvo la mayor cantidad de títulos: seis campeonatos y dos vicecampeonatos, es decir en 10 años alcanzó ocho títulos. Una vez instaurado el fútbol profesional en la provincia de Pichincha también logró los campeonatos profesionales en 1959 y 1962. “Lastimosamente en esa época de fútbol aficionado, en la mayoría de los años, no se jugaban campeonatos nacionales, porque de lo contrario, seguramente el Aucas habría logrado algunos títulos”,

En esa época, si bien no había campeonatos entre clubes, los campeonatos eran de selecciones por provincias, la de Pichincha logró los campeonatos de 1945, 1946 y 1948. “De la selección de Pichincha eran los 11 jugadores titulares del Aucas, es decir que la provincia logró sus campeonatos con jugadores orientales, en otras palabras, el campeón nacional era el Aucas con el nombre de Selección de Pichincha”. Esa participación hizo que tenga una gran cantidad de seguidores. Tenía el fervor y la simpatía de la gente, destaca.

El tomo de esa publicación se denomina de esplendor y gloria porque, aparte de los campeonatos obtenidos en el fútbol aficionado y profesional provincial, también en esos años se organizaban torneos interprovinciales e internacionales amistosos que la gente esperaba con avidez. En esos torneos el Aucas consiguió 12 títulos, lo que sumando a los campeonatos oficiales de AFNA y del fútbol profesional de Pichincha suman 20 campeonatos logrados a lo largo de su historia.

Desde 1962, una vez que perdió el respaldo monetario y financiero de una empresa, como sí ocurrió en la primera etapa, cuando le sostenía la compañía Shell, no se ha logrado ningún otro campeonato, pese a que el plantel ha tenido entre sus filas a buenos jugadores, “pero han quedado a la orilla del mar, nadando un largo trecho, pero se ahogó el sueño casi al llegar a la meta”, reitera.

En 1969 el Aucas tenía un equipo poderoso, pero en las dos últimas fechas del campeonato perdió el título, “por errores de los dirigentes de esa época”. Otro plantel que tuvo un rendimiento que hay que destacar fue el de los años 1975 y 1998. En las tres ocasiones quedó en tercer lugar, “estábamos enfilados para lograr el campeonato, pero sucedieron un sinnúmero de hechos negativos que afectó anímicamente al club. Uno de ellos el atraco donde mataron a uno de los dirigentes, se robaron la taquilla del partido que jugó con Barcelona. Siempre hemos tenido algún factor adverso que ha impedido que se logre ese título”.

En el 2004 igualmente se consiguió un equipo fuerte, con la presencia del portero colombiano René Higuita, Agustín Delgado, Gustavo “El Potro” Figueroa, Renán Calle, Joffre Guerrón, Mario Lastra, Enrique Vera, Jairo Campos, “y así mismo en los últimos encuentros de la liguilla perdimos el campeonato”.

El Aucas ha tenido buenos jugadores que, si bien no han logrado el campeonato, le ha permitido que siga en el corazón de la gente, por ello se ha formado nueva hinchada. Los seguidores de los primeros años en su gran mayoría ya no están, “Aucas no solo tiene hinchas de la tercera edad, como maliciosamente lo han indicado algunas personas. En las imágenes que transmiten los partidos se puede ver que hay muchos hinchas jóvenes y niños”.

Tomo II: Época de Penumbra y Crisis

En este tomo Ramiro Montenegro analiza las razones por las que el Aucas vivió una situación adversa en la “Época de Penumbra y Crisis”. En 1950, la compañía petrolera Shell se fue del país, porque no encontró petróleo en el oriente ecuatoriano “o si lo encontraron no lo divulgaron” y, al retirarse, el equipo perdió el apoyo financiero, pese a que tenía una enorme hinchada.

“Lastimosamente en AFNA se le dio la menor atención, a pesar de haber sido el club generador de los recursos que permitía la sobrevivencia de la propia Asociación y de los otros equipos. Al Aucas se le trató de liquidar y hacerlo desaparecer. La falta de presupuesto le impedía armar buenos equipos, eso hizo que desde 1962 para adelante entre en una crisis de resultados.

Hubo años que descendía, otros apenas lograban defender la categoría y en otros casos estuvo en la segunda categoría, porque no tenía el sustento económico para fortalecer la plantilla, como lo hicieron otros equipos que tenían directivos con mucho talento y sagacidad, insiste.

Tomo III: Época de Recuperación Institucional

En este tercer tomo que se denomina “Época de Recuperación Institucional 1991-2004, Catorce años de intensa lucha” se da a conocer que en 1990 Aucas pierde la categoría, desciende a la serie B, aparece una nueva camada de dirigentes, presidido por el economista Humberto Rodríguez, ya fallecido. Se cambia la estrategia y la forma de conducir al club, se lo recibe en unas condiciones de una crisis enorme. En esos años el plantel no tenía ni cancha donde entrenar, ni sede social, ni sitio de concentración para los jugadores. “No tenía prácticamente nada”.

En 1991 se inicia la época de recuperación. El equipo estaba en la serie B y para 1992 subió a la categoría A.  Seguía siendo difícil la situación porque no se recibía ingresos. “Uno de los dirigentes que había iniciado la construcción del estadio, comprometió la publicidad por cinco años y en el contrato que había firmado se establecía que los beneficios de la promoción dentro del Estadio, a través de las vallas publicitarias comenzaría a contarse desde el momento en que se abría el estadio, eso fue en 1991. Ese dinero ya no le beneficiaba al Aucas, sino a la persona que había comprado ese derecho por cinco años, es decir hasta el año 1996”. En este lapso pese a tener su estadio, “aunque sea incompleto” no se beneficiaba de la publicidad interna, recalca.

Recién desde 1997 los derechos de publicidad pasan a ser de usufructo del club. Hasta esa época se mantenía por el aporte de los dirigentes. “Desde que se fue la Shell, todos los dirigentes han aportado con dinero. Unos poquito, otros algo más y uno que otro mucho dinero que ha permitido que sobreviva la institución”.

Desde 1994 se produjo una verdadera recuperación del club. Después de 19 años clasifica a la liguilla final, que era entre los seis primeros equipos. “Después de ese largo período de crisis fue un alivio para nosotros”. En ese mismo año, por este evento, se dio un gran baile de la hinchada, en las afueras del estadio, en el parqueadero, con orquestas, con la gente que se quedó hasta la madrugada. Se festejó ese éxito relativo.

Llegaron buenos vientos para el club y su fiel hinchada. Permanentemente estuvieron entre los seis primeros. “De modo que, si en aquel entonces hubiese habido lo que actualmente existe, todos los años hubiésemos estado, por lo menos, en la Copa Sudamericana, porque en la actualidad se logra ir a ese torneo aun llegando en el octavo lugar”.

En 1998 el Aucas tuvo un gran equipo, se clasificó en tercer lugar y no hubo el premio de la Copa Libertadores de América. Mas aún, en el 2004, ganó la primera etapa, quedaron campeones de la primera etapa y apenas clasificaron a la Copa Sudamericana, porque en aquel entonces para lograr clasificarse se necesitaba ser primero o segundo en una de las etapas del campeonato, insiste.

El Aucas del 2000 al 2005

Estos años fueron de buenos resultados para el equipo. En el 2000, por ejemplo, con la dirección del técnico boliviano Ramiro Blacut y bajo la presidencia de Ramiro Montenegro, se logró el cuarto lugar e inscribieron al equipo por primera vez en un torneo internacional. Participaron en la Copa Merconorte, en ese torneo se enfrentaron al América de Cali, Alianza Lima y al Necaxa, donde jugaban los seleccionados nacionales: Alex Aguinaga y Agustín Delgado. El Aucas le ganó en México por 3 a 1 al Necaxa, que era el campeón del fútbol azteca.

En el 2002 hubo otro gran equipo en el que se destacaban: Giovanny “la Sombra” Espinoza, Renán Calle, Raúl Antuña, Marcelo Velasco, Juan Bermegui, Julio César “el Palomo” Gómez, Mariano Campodónico. Con ese equipo el Aucas quedó segundo en la primera etapa y se clasificaron para la Copa Sudamericana del año 2002.

En el 2004 hubo nuevamente un equipo sólido y ganaron la primera etapa, pero no tuvieron la posibilidad de participar en un torneo internacional. “Nosotros no tuvimos esa suerte a pesar de haber logrado con mucho esfuerzo esa clasificación en primer lugar en la primera etapa del campeonato”.

Aucas 2006

Ramiro Montenegro recuerda que en el 2006 el plantel perdió la categoría, en la presidencia de Fernando Hinojoza, se produjo una debacle, “como la que hubo antes de 1990”. El equipo desbaratado, primero bajó a la B, luego a la segunda categoría, sufrió un descalabro, “no solamente en el ámbito deportivo, sino que está sujeto a una cantidad enorme de ilegalidades que terminan en la entrega del club a unos supuestos inversionistas y administradores. Haciendo tabla rasa de las normas, estatutos y de todo. Se apropiaron del equipo y lo tenemos en la situación que actualmente está”, indica.

El Aucas es un fenómeno sociológico

Aunque el club no ha logrado campeonatos en los últimos años, “es simpático para la gran mayoría de gente. Es un equipo que se enraizó profundamente en el corazón de la hinchada”.

“En la mayoría de los hogares hay siempre un auquista, que muchas veces ha heredado esa afición. En la Época de Esplendor y Gloria no era raro que familias enteras sigan al equipo.

“En muchos hogares siempre hay el recuerdo de que el papá, el abuelo o bisabuelo fueron o son hinchas del equipo”. Eso ha permitido que, aunque no ha logrado todavía un título siga vigente, como no ha ocurrido con “otros grandes que vivieron en el pasado y que desaparecieron como es el caso del Gimnástico, Gladiador, Argentina, San Lorenzo, América, Atahualpa, Atlanta de Chimbacalle”, entre otros Fueron planteles que en su momento le dieron un aporte valioso al fútbol de Pichincha, pero que no han tenido esa fortaleza en su hinchada para mantenerse vigentes y desaparecieron del escenario futbolístico de la ciudad de Quito.

Los presidentes del Aucas

Ramiro Montenegro destaca que solamente tres presidentes han sido reconocidos y premiados como mejores dirigentes: en 1947 fue distinguido con ese homenaje el fundador del Club; Marius J. Hulswit, quien dirigió al equipo durante el pentacampeonato. Luego, Astor Fabián Vizcaíno, que fue campeón con el Aucas en 1959 y 1962 y Ramiro Montenegro. “Solamente los tres en la larga historia del Club durante 75 años. Hemos sido distinguidos como mejores dirigentes deportivos”. En su caso fue designado por la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP) como el mejor dirigente del deporte profesional en 1998 y en 2001 la Asociación de Futbol No Amateur le designó el dirigente más destacado de AFNA.

Asegura que hoy el Aucas es diferente a lo que era hace tres décadas. Ahora tiene una infraestructura superior a la de varios clubes, cuenta con su estadio, con iluminación, complejo deportivo donde hay cancha para entrenar y sitio para la concentración de los jugadores. “Ese complejo fue construido durante mi gestión. Tiene su sede social, cuyo terreno fue entregada por el Municipio en comodato”, que estuvo cerca de terminarse, pero por su gestión se logró extenderlo por 80 años.

El dirigente tenía en mente construir en el terreno de la sede social un edificio de 12 pisos para que el equipo tenga un ingreso permanente, “pero lastimosamente, como aparecieron unos dirigentes que consideraron que yo no servía, nos destituyeron de la dirigencia y se hicieron cargo del equipo en el mes de agosto de 2009. Dijeron que le iban a sacar al plantel de la terapia intensiva, lo llevaron a la segunda categoría, es decir lo mataron definitivamente y de allí se produjo un tiempo de enormes sacrificios y de insatisfacciones jugando nuestro querido equipo en torneos de la segunda categoría, en canchas desprovistas de toda facilidad, pero llegó un momento que subió a la serie B y luego a la primera categoría”.

Ramiro Montenegro espera que a futuro el Aucas pueda recuperar posiciones y pueda lograr lo que es el sueño de los hinchas, por lo menos llegar a la Copa Libertadores de América.

Sus hinchas fueron hasta expresidentes

Entre los hinchas y seguidores del Aucas se contaban los expresidentes de la República: Galo Plaza Lasso y Carlos Julio Arosemena Tola, quienes asistían a los partidos. Los ex alcaldes de Quito, Jaime del Castillo y Gustavo Herdoiza León; el ex diputado del Partido Social Cristiano, Eduardo “Tato” Villaquirán, el ex ministro de Finanzas, Mauricio Pozo, el actor Eduardo “Mosquito” Mosquera entre otros. Sin embargo, Ramiro Montenegro destaca que hubo y hay gente muy valiosa que es seguidora, “sobre todo nuestro pueblo que es el mayor bien que tiene nuestra institución”.

Los mejores jugadores

Por el Aucas han pasado miles de jugadores, muchos de ellos destacados, como es el caso del equipo que logró el pentacampeonato. Estuvo integrado por los considerados crasks, por eso integraban la selección de Pichincha, entre ellos estaban: Armando Zurita, Marco Bermeo, Clemente Angulo, Luis Torres, César Garnica, Eloy Mejía, Carlos Pozo Ripalda…

Su pasión por la Medicina

Ramiro Montenegro dice que su vocación siempre fue la de ser médico, esta se intensificó en 1955, porque tuvo un problema de salud y fue atendido por el Dr. Carlos Andrade Marín, quien fue alcalde de Quito y ministro de Trabajo. En esa época el galeno y político quiteño regresaba de un postgrado en Francia. “Me atendió y me salvó la vida”, porque tuvo una enfermedad que se llama Glomerulonefritis. “Esto reforzó mi idea de estudiar medicina”.

En 1962 ingresaron 200 jóvenes de varios sitios del país a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador. Todos con la ilusión de concluir los estudios. Uno de sus compañeros fue el manabita Rudy Ortiz Iriarte, quien después de convirtió en uno de los narradores deportivos más respetados del país. Se lo conoce como Rudy Ortiz Iriarte, “El relator con arte”, quien tenía mucho talento para la medicina, pero más pudo el periodismo deportivo. “Después ya no lo veíamos en la facultad, pero le escuchábamos por la radio”, cuenta Ramiro.

La medicatura rural en el Ecuador

Los médicos graduados en 1970 fueron los iniciadores de la medicatura rural en el Ecuador. Ramiro fue nombrado presidente de la promoción de 1970 y en el 2020 cumplieron 50 años de egresados y de haber iniciado la medicina rural en el país.

Ese reencuentro le motivó a publicar el libro “La Historia de la Medicina Rural en el Ecuador”, que ha sido muy bien comentada por los expertos en el tema de medicina rural. La publicación recoge las experiencias que tuvieron 84 chicos, graduados en la Universidad Central del Ecuador, que prestaron sus servicios profesionales en las diferentes parroquias del país, muchas de ellas alejadas y desatendidas. “Cuando iniciamos la mayoría de las parroquias rurales no contaban ni con luz eléctrica, agua potable o vías de acceso, teléfonos o medios de comunicación, de modo que fue una aventura en muchos de los casos”.

“Fue una hazaña que nosotros, los médicos rurales, hicimos en las diferentes parroquias a lo largo y ancho del país. Fuimos 125 médicos los pioneros de la medicina rural en el Ecuador, de los cuales 84 graduados en la Universidad Central y 21 en la Universidad de Cuenca”.

Asegura que la medicina rural cambió la situación sanitaria en el país, porque antes de 1970 el agro y sus comunidades estaban completamente abandonadas en el tema de salud.

El doctorcito de la parroquia Pedro J. Montero, más conocida como El Boliche

Como se habían creado 100 subcentros y era la primera promoción que realizaba la medicina rural, las autoridades permitieron a los médicos que escojan el sitio donde querían ir. “Yo escogí el nombre poniendo el dedo, fui bajando, bajando… Me detuve en un punto y cuando abrí los ojos era la parroquia Pedro J. Montero, en la provincia del Guayas”.

Vivió un año en ese pueblo, ubicado a dos kilómetros de Milagro, pero nadie sabía dónde estaba ubicado, no le conocen por ese nombre, sino como Boliche. Cuando preguntó por la parroquia Pedro J. Montero nadie le dio razón, pero después le avisaron el nombre con el que lo conocían “Boliche”. La gente lo recibió con afecto, le decían “ya viene el doctorcito”.

Por esa zona estuvieron cuatro médicos recién graduados en parroquias cercanas. Recuerda que su amigo Miguel Bravo, estaba en Pedro Carbo; Jorge Vaca, en Lomas de Sargentillo; Franklin Bahamonte en Mariscal Sucre; y Ramiro Montenegro fue a Pedro J. Montero, una parroquia que lleva el nombre de un militar liberal oriundo de Yahuachi, que sirvió a los gobiernos de Eloy Alfaro y Leonidas Plaza Gutiérrez.

No solamente atendía de lunes a viernes a los pobladores, sino también los fines de semana, feriados, noches, tardes, madrugadas… Esto permitió que la comunidad le acoja con una simpatía, hasta el punto de que cuando se despidió le hicieron un homenaje, le entregaron un diploma y después de 50 años todavía había el recuerdo de su paso por El Boliche y le brindaron, nuevamente, un homenaje. Tuvo que viajar al lugar para estar presente, fue emotivo, valioso y le dejó mucha satisfacción.

La presencia del médico rural

La presencia del médico rural no solamente es importante, sino es excepcional. “Los médicos que fuimos y siguen yendo a los lugares alejados, no solamente atienden a los pacientes, sino que se convierten en factores y agentes para desarrollo, por su trabajo, su gestión, poco a poco los pueblos fueron recibiendo atención del Estado y les proveyeron de agua potable, alcantarillado, luz eléctrica, teléfono, lo cual no existía en 1970”.

Cuenta que hay casos en los que el médico se convirtió en el propulsor del desenvolvimiento de la zona. Por ejemplo, en Puerto López, provincia de Manabí, el médico logró la creación del primer colegio de la localidad, lo cual cambio la mirada de esa parroquia. En aquella época casi nadie lo conocía y ahora es un sitio de visita obligada. En la provincia de Imbabura el médico rural creó una cooperativa de artesanos y logró que sean exportadas las artesanías al exterior. Al lograr esa actividad comercial mejoró ostensiblemente la situación del pueblo, porque mejoró la economía de los hogares que vivían de ese oficio, insiste. Hubo cambios fundamentales, no solo en el aspecto de la salud, sino integral. “Lógicamente no se ha llegado a lo ideal, pero si se constituyó en un motivo de cambios y progreso para la ruralidad”.

Sus padres sí querían que sea médico y respetaron su decisión. En su familia no había antecedentes médicos, sino de muchos abogados, incluido a un tío que fue presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Carlos Montenegro Aguilar. Los hijos y sobrinos de él, eran todos abogados.

Ramiro Montenegro cuando niño vivió en el sector de La Libertad, en el centro-occidente de Quito. Siempre iba caminando hasta el Colegio Montufar, que estaba situado en la calle Maldonado, eso le permitió que tenga un buen estado físico y una buena salud.

Se siente muy agradecido con la gente. Indica que tiene la obligación sincera de servir a los demás, porque aparte de atender en su consulta privada, también brinda su contingente a personas de escasos recursos económicos, a través de la Fundación Metro Fraternidad.

Creó la Liga Ecuatoriana Contra la Epilepsia y la Clínica de Epilepsia, para atender a gente de escasos recursos económicos y ha intervenido en el Centro Médico Comunitario en el Club de Leones en postas médicas. Ha viajado para atender a gente de bajos recursos en todo el país.

Asegura que siempre hay que mantener la humildad, el hecho de haber alcanzado un determinado nivel, no le hace superior a nadie. Cuando le peguntan de dónde es usted, él contesta, “yo soy quiteño nacido en San Miguel de Bolívar”. 10 años vivió en esa ciudad y 65 años en la Carita de Dios; eso ha hecho que la sienta como su verdadero lugar de nacimiento y de vida. “Quito me ha dado todo lo que yo soy. Mis mejores amigos, maestros, todo…

Se reconoce como un gran bailarín, no toma licor. La alegría no debería basarse en tomarse unas copas para sentirse satisfecho y alegre. Desde su profesión y afición por el deporte ha combatido el alcoholismo, “que es un problema serio, que le causa muchos problemas a la sociedad”.

Así es la vida de Ramiro Montenegro, una combinación entre su pasión por el “Papa Aucas”, la dirigencia deportiva y la neurología. Las tres actividades le han permitido dejar una profunda huella entre los seguidores del deporte, sus pacientes y seguidores. Este gran señor de la medicina y la dirigencia deportiva falleció en Quito, el 3 de diciembre de 2005, unos días antes de la celebración de la capital ecuatoriana, ciudad a la que amó y sirivio.

Esta entrevista fue realizada por Voces de mi Ciudad en marzo de 2022

Iliana Cervantes Lima

Voces de mi Ciudad

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