Fotografía:

  • Izquierda: Héctor “Zozo” Moreira Vinces cuando relataba para el Grupo Radial Delgado.
  • Derecha superior: En una de las transmisiones que hizo desde el Estadio Centenario Montevideo-Uruguay.
  • Derecha inferior: Transmitiendo un partido de fútbol desde el Estadio Reales Tamarindos de Portoviejo.

Héctor “Zozo” Moreira Vinces, es una de las voces más reconocidas del relato deportivo de la provincia de Manabí, cumplió 81 años. Es tipógrafo, asegura que sus sueños se han cumplido y ahora trabaja por amor a la Patria. Nació en Portoviejo, 23 de diciembre de 1944, pero su éxito en el relato se dio en Manta, a este Puerto Manabita viajó su familia, cuando tenía ocho años. Su amor por la narración se inició cuando era niño y le enviaban a comprar al mercado. En la canasta había muchos productos a los que les ponía los nombres de los futbolistas, que resaltaban en esos años y empezaba a relatar.

Los deportes son su pasión, especialmente el fútbol, jugó en el Deportivo España que ya desapareció. Fue parte de las radios Cenit Tropical, Manta, del Grupo Radial Delgado y hora está en La Voz. Ha sido parte de la mayoría de las estaciones del Puerto Manabita. Ha viajado por todos los países de América menos a Bolivia, porque desde joven tuvo problemas en el corazón.

Desde los 10 años lo conocen en toda la provincia como “Zozo”. Jugaban en Guayaquil las selecciones de Ecuador y Argentina y como tenía el cabello largo, lo comparaban con un jugador de apellido Sosa, pero a él no le gustaba y le cambiaron a “Zozo”. Este señor de la radio de Manabí vibró con los goles de Jaime Iván Caviedes cuando Ecuador fue a su primer Mundial, así también cuando el Delfín logró el título en 2019. Uno de sus sueños es que el estadio Jocay de Manta esté totalmente construido. Para él “narrar no es gritar sino sentir”.

En Quito participó en las transmisiones conjuntas con La Nueva Emisora Central, donde entabló amistad con Carlos Efraín Machado y su hijo, Roberto Omar. Ecuador Martínez, de Atalaya, lo invitó a trabajar con él, pero no aceptó, porque era muy joven y nervioso, tenía 16 años; Tobías Barrilla, Pepe Murillo, Jacinto Ladázuri, Carlos Efraín Machado, Edgar Villarruel Caviedes, Fabián Gallardo, Petronio Salazar, Washington Muñoz, Darío Solorzano Rodas, entre otros, fueron sus amigos. Entre sus referentes están Blasco Moscoso Cuesta, Carlos Efraín Machado, Edgar Villarruel Caviedes y Ecuador Martínez Collazo.

Portoviejo, Manta, la canasta de compras y Radio Cenit

Nació en Portoviejo, pero su carrera profesional la hizo en Manta. Siempre le gustó el deporte, de pequeño practicó el fútbol en el desaparecido España, en esta etapa el relato también fue parte de su vida. Escuchaba a don Ecuador Martínez Collazo de Emisoras Atalaya de la ciudad de Guayaquil y le imitaba. Cuando iba a comprar al mercado, al retornó, a los productos que tenía en la canasta les ponía los nombres de los jugadores más conocidos de aquel tiempo: Benítez, González… Regresaba a pie, aunque le daban dos reales para el bus, él decidía caminar para narrar su partido imaginario.

A los 18 años le dieron una oportunidad en Radio Tropical del señor Jorge García Delgado, quien era relator deportivo, le invitó a un programa deportivo, para narrar con otros muchachos para un concurso. Ganó la competencia, pero lamentablemente, cuando fue al estadio, llegó tarde y no le dejaron entrar. Regresó a su casa decepcionado y se dedicó a trabajar en la tipografía, luego le buscaron, porque necesitaban un locutor deportivo en Radio Cenit, de la ciudad de Manta, dirigida por William López Mero, ya fallecido, le brindó la oportunidad de surgir en el mundo del relato. Fue en el partido entre el desaparecido Manta Sport Club y Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDU), que en esos tiempos tenía a los señores Tovar, los hermanos Mario y Eduardo Zambrano, Páez, entre otros.

William López Mero y Silvio Burbano ya laboraban en esta emisora, le enseñaron todo lo relacionado con la radio. El tiempo pasó y le dejaron como titular del relato, en esa época estaba Darío Solórzano Rodas de Portoviejo. Participó en transmisiones deportivas, no solo en Manabí, sino en todo el Ecuador. “Tengo gratos recuerdos de aquellos periodistas que también me inculcaron y enseñaron”.

En el Estadio Olímpico Atahualpa no había muchas cabinas, ahí conoció a Blasco Moscoso Cuesta, en la Voz de la Capital; y Carlos Efraín Machado de Emisoras Gran Colombia. “A esos personajes les decíamos que nos presten la línea y así lo hacían, nos daban la oportunidad para trabajar en las cabinas arriba y podíamos hacer nuestra transmisión sin contratiempos”. Conoce todos los países de América, a excepción de Bolivia, porque desde joven tuvo problemas con el corazón y siempre le tuvo recelo a la altura.

Recuerda que cuando dejó la tipografía y decidió dedicarse a la radio, William López Mero le pagaba cinco sucres por el relato de cada partido, otra radio le dio una oportunidad al pagarle 20 sucres. En Cenit llegó a ganar 300 sucres mensuales.

Las radios Visión, Manta, el Grupo Radial Delgado y La Voz

Trabajo un periodo amplio en Radio Cenit, cuando tuvo la propuesta de Radio Visión, que todavía existe en AM. Le ofrecieron pagar 1000 sucres para relatar un partido internacional entre Liga Deportiva Universitaria y un equipo brasileño en Portoviejo. El director era Fernando Avalos, pasó la prueba y se fue a trabajar en esta estación. Estuvo seis años.  Después se trasladó a Radio Manta. Ha laborado en casi todas las emisoras del Puerto Manabita en AM.

Luego surgió en la provincia una cadena de estaciones: Grupo Radial Delgado en Frecuencia Modulada, estuvo 12 años, cuando llegó el tiempo de su jubilación, arregló todos los documentos y asegura que “aquí estoy con 81 años a cuestas”.

Ahora trabaja en una emisora AM, La Voz de la ciudad de Manta, lo hace de lunes a viernes, porque ya no va al estadio. “Ahí me dan la oportunidad y estoy colaborando con un grupo de jóvenes. Ya no narro, porque me operé del corazón y los médicos me dijeron que no me exija demasiado. Me cuido, porque quiero vivir y seguir adelante”.

Quito, Guayaquil, Carlos Efraín Machado y Edgar Villarruel Caviedes

Siente un cariño especial por Quito, porque cuando viajaba a la capital de la República se encontraba con amigos entrañables, muchos de ellos ya no están y de quienes guarda gratos recuerdos: Blasco Moscoso Cuesta y Carlos Efraín Machado, con quien transmitió varios particos desde otros países. “En Cada paso que dábamos él nos enseñaba mucho en La Nueva Emisora Central. Yo conocí su radioemisora que lamentablemente ya está fuera del aire. Fui amigo de la mayoría de sus hijos, con Roberto Omar guardo una gran amistad y confianza.

Edgar Villarruel Caviedes es mi amigo del alma y de quien recibí muchos consejos. “Con el narrador estrella de Emisoras Gran Colombia, me tocó compartir micrófono en más de una jornada, son recuerdos que los tengo en mi corazón y mi mente”.

“Si alguien me hubiera propuesto ir a vivir a Quito, hágame el favor, yo me hubiera trasladado a la capital de la República, pero en esos tiempos, Guayaquil era la ciudad que abría las puertas. Don Ecuador Martínez Collazo le quiso llevar, tenía 16 años y le dio nervios dejar su casa y su ciudad. “Por eso me quedé en mi querida y linda provincia”.

Guarda gratos recuerdos de Jacinto Landázuri Soto, porque cuando vivía en Quito, compartió micrófono con él, cuando se trasladó a Guayaquil, la amistad se profundizó, porque “El Relator Copa Mundo” se desplazaba seguido a Manta y Héctor le ayudaba en cualquier situación, antes las transmisiones deportivas se hacían entre un grupo de personas y había que colaborar, era una época de mucha solidaridad.

En el Puerto Principal también tiene grandes amigos, unos que están y otros que ya se fueron. Recuerda a Pepe Murillo, al abogado Manuel Adolfo Varas, Jacinto Landázuri Soto, Tobías Barrilla, que fue su amigo del alma, desde cuando estaba en Radio Cenit de Manta y él trabajaba en Guayaquil, “me brindó tantas oportunidades”.  Fue amigo de Washington Muñoz, relator deportivo de Portoviejo; Darío Solórzano Rodas, a quien remplazó en Radio Cenit de Manta.

Siente mucha nostalgia al recordar tantos nombres de personajes y amigos que fueron parte de su trajinar en este mundo mágico del relato deportivo. “Esto es inolvidable porque a muchos de ellos llevo años que nos los veo, pero los recuerdo con claridad. Guardo un grato recuerdo del señor Dimas Marquez Plaza, de la Voz de Portoviejo, con quien me tocó compartir micrófono. A todos ellos los grabo y los llevo en mi corazón”.

Héctor “Zozo” Moreira Vinces y Lucho Menéndez

Tenía unos 10 o 12 años, le gustaba mucho el deporte y un pariente que ya falleció en los Estados Unidos, le dijo en una ocasión: “el domingo nos vamos a Guayaquil”. Ese día jugaba la selección argentina un partido extraordinario.

Había jugadores como Néstor Paúl “Pipo” Rossi, Oreste Osmar Corbatta, leyendas del fútbol gaucho. Ahí estaba uno de apellido Sosa, como Héctor formaba parte de un equipo de su barrio y tenía el pelo largo, cuando retornó a Manta de Guayaquil, la gente le decía usted se parece a Sosa. “Y a mí me disgustaba, porque me parecía que Sosa era nombre de mujer, entonces le dijeron, te llamaremos “Zozo”. Héctor contesto: “correcto y me quedé con este sobrenombre, que me conocen en prácticamente toda la provincia de Manabí y parte del Ecuador”.

Goles de Caviedes y el título del Delfín

Héctor “Zozo” Moreira vibró con los goles de Jaime Iván Caviedes en la selección ecuatoriana y el título de Delfín en 2019. “Habíamos llegado de Lima, donde viajamos a transmitir el partido de Ecuador que ganó 2 a 1 en Estadio Monumental, que se reinauguró después del accidente que pasó en Lima”.

Cuando retornó a la capital de la república, para jugar con Uruguay, estaba transmitiendo con Pablo Aníbal Vela “El Rey de la Cantera”, el Niño Diego Arcos y otro relator manabita. “Me tocó corear el gol de Jaime Iván Caviedes, frente a la selección uruguaya fue algo extraordinario, que nunca lo había vivido. Íbamos por primera vez a un Mundial”.

Manta es la ciudad donde vive, por ello siempre repetía cuando le entrevistaban. “El día que me muera yo quiero irme, pero que el estadio que antes era Modelo, ahora Jocay, esté culminado. Ver a la selección ecuatoriana clasificar a un mundial y que un equipo manabita esté presente en una competencia internacional. Las dos cosas se han cumplido: La selección ha ido a varios mundiales y un equipo manabita clasificó a la Copa Libertadores como campeón del fútbol ecuatoriano, de manos del señor presidente José Delgado, con quien tengo una grata amistad. “Lamentablemente tengo que decirlo, porque mucha gente asegura que el Estadio Jocay de Manta está terminado. Eso es mentira, es falso, porque se han construido las cuatro bandejas, dos tribunas, dos generales, pero todas las esquineras no están culminadas, por lo tanto, el escenario del Estadio Jocay no está terminado”. Han pasado muchos años y no se ha hecho nada.

Indica que las personas que han trabajado por la ciudad de Manta son: Jaime Estrada Bonilla y el presidente del equipo Delfín. “La Liga Deportiva Cantonal, poco o nada hace para que ese escenario deportivo esté totalmente construido”, asegura.

Narrar no es gritar, sino sentir

Al narrar o relatar los locutores se llenan de emoción y se exagera el volumen y el timbre de la voz, pero se debe controlar en momentos determinados. “Yo he escuchado y a mí también me ha pasado que no está la garganta preparada cuando hay algún partido. Por ejemplo, cuando clasificó la selección ecuatoriana al Mundial, muchos relatores, incluido quien le habla, hicieron que los gallos salieran, porque nos emocionamos demasiado y nos desesperamos por transmitir ese hecho inédito en el futbol nacional.

“Por eso es necesario trasladar esa emoción claramente al oyente, que es la persona que está detrás escuchando y quiere hacerlo sin ruidos. Hay que satisfacer a los radioescuchas que están detrás de la radio y no dejarse invadir por la emoción de los aficionados que van al Estadio, eso puede perjudicar a la transmisión, pero también a la garganta”.

Iliana Cervantes Lima

Voces de la Radio

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