Fotografía:
Izquierda: Edison Vargas Acosta a inicios de los 60
Derecha superior: en 1962 con Edwin Salazar, Edmundo Rosero Espinoza e Hilda Sampedro
Derecha inferior, con Jorge Carrera Viteri y Gustavo Cevallos en Radio Quito
Desde 1957 acompañó a los ecuatorianos con su voz, que es considerada una de las más potentes y queridas de la radiodifusión del país. Laboró en las Emisoras Gran Colombia, Nacional Espejo, Tarqui, Sideral, HCJB y Quito. Estuvo 27 años como locutor comercial de TVentas con sus infaltables “Precio Bomba” y “se cae el viejito, se cae el viejito”. Edison fue el primero de los hermanos Vargas Acosta en abrirse camino en este mundo mágico de la radio. Grabó comerciales para Colombia y Estados Unidos. Era la voz oficial de la carrera Quito-Ultimas Noticias.
Cuando era niño escuchaba las emisoras colombianas en su natal Otavalo. Algunos locutores le daban pautas para pronunciar la r o la doble l. Claro que la entonación también era muy importante. Nació el 28 de mayo de 1940. Son ocho hermanos: Cumandá, Edison, Oriol, Marco, Patricio, Miro, Walvin y Aidecita, ya fallecida.
Era inicios de 1957, cuando Edison solicitó trabajar en Radio Turismo de Otavalo. Lo recibió Edwin Rivadeneira González, recientemente fallecido, quien trabajó como diseñador en los diarios El Comercio y El Tiempo de Quito y la Revista La Bunga. “Se asomó a la radio y escuché una voz estupenda”. Le oyó y se quedó impactando por el timbre que tenía. Los libretos que escribía Edwin, Edison los magnificaba al leer con su hermosa entonación. Así fue el descubrimiento.
El locutor otavaleño sabía que tenía buen timbre por eso se acercó a la radio, indica Edwin. “Tenía una voz extraordinaria desde jovencito, conmigo cogió por primera vez un micrófono en una radio, ese fue el inició de una carrera exitosa”. En la estación también laboraban Byron Garrido y Efrén Andrade Valdospinos. La emisora era de propiedad de Arturo Viver, estaba ubicada en el edificio de la Sociedad Artística, en el segundo piso, en la esquina de la Juan Montalvo y la 31 de octubre, en el centro Otavalo, frente al antiguo mercado 24 de Mayo. Estuvo poco tiempo en la estación.
Después de dar sus primeros pasos en Radio Turismo, ya desaparecida, se trasladó a la capital a los 17 años. “Mi padre fue uno de los pilares de la radiodifusión ecuatoriana, porque fue una escuela para muchos locutores, incluidos mis tíos”, destaca su hijo Alex, ya fallecido.
En la capital participó en un concurso de radio, porque antes se calificaba el talento nato. Edison le contaba a su hijo que iba un poco nervioso. Cuando hizo la audición el dueño de la radio Nacional Espejo, Gerardo Brborich, le miró y le dijo “mira muchacho tú no sabes hablar, lees muy bien, pero no sabes hablar, pero te voy a dar el trabajo a partir de mañana, porque tienes una hermosa voz que es natural”.
Fue parte de Emisoras Gran Colombia, de propiedad de Eduardo Cevallos Castañeda, quien traía a los mejores cantantes de la época: Marco Antonio Soliz, Raphael, entre otros, quienes se admiraban de la voz del joven locutor, quien también hizo radioteatro, bajo la dirección del libretista y actor, Edmundo Rosero Espinoza.
Luego de muchos años en 1992, Edwin Rivadeneira le escribió un libreto para el programa de tv, San Viernes, que se transmitía por Gamavisión, que fue dedicado a la provincia de Imbabura.
A los seis hermanos varones siempre les gustó la comunicación y eso hacía que estén inmersos en ella. A fines de los 50 e inicios de los 60, Radio Nacional Espejo 1310 KHz, lideraba la sintonía en la capital. En su programación había una serie que les llamaba la atención a todos los hermanos Vargas Acosta: El Gato.
Todos realizaban dramatizaciones y representaban a los personajes de fantasía que escuchaban en la serie. Edison era el narrador de esta magnífica radionovela, fue el punto de partida para que sus otros hermanos tengan el camino necesario para establecerse en la comunicación en la capital ecuatoriana. “Fue el pionero de la familia”, indica el abogado Walvin Vargas Acosta.
“Yo creo que la voz de mis tíos, que son como mis hermanos, la heredaron de mi abuelita Adelita”, quien tenía una voz grave y hermosa para cantar. El tono y brillo viene de ella, enfatiza Alex.
Radio Quito y el radioteatro en vivo
Edison llegó a Radio Quito, una de las emisoras más sintonizadas y queridas de la capital. Las radionovelas era el modus vivendi de todas las personas que hacían radio, lo realizaban también en Nacional Espejo, Gran Colombia y Nacional del Ecuador… “Mi padre trabajó en muchas emisoras, pero la base fundamental después de Nacional Espejo fue La Voz de la Capital en donde se cimentó. En esta emisora se fortaleció su imagen”.
Cuando falleció el gran locutor Fernando Fegan Pólit y se fue al canal 8 Jorge Zaldumbide Cáceres, quedó Edison como la voz oficial de la estación en la que laboró cerca de 40 años. En esa época “costaba mucho despuntar” porque había grandes personalidades de la comunicación que tenían voces naturales que las fortalecieron con el diario vivir, insiste Alex.
En los estudios de la calle Chile, en el centro de Quito, se hacían las grabaciones de las radionovelas. Edison fue posicionando su estilo y la calidez de voz. “Quien abría y cerraba las programaciones era mi padre y se volvió la voz oficial”. En la parte frontal del piso de Radio Quito estaba lo que era Noti Radio, el estudio y en la parte de atrás del edificio había unas tres cabinas especiales donde se reunían y hacían los efectos.
A inicios de los 70, en Radio Quito estaban los técnicos Jaime Moya y Alfredo Zaldumbide, unos genios en la producción y efectos de sonido. Para el galope de los caballos cogían los tillos y lograban el sonido esperado. Igual cuando gritaban “hay fuego, hay fuego” utilizaban el papel celofán de los cigarrillos Lucky. Las latas de zinc se usaban para los truenos. Era la creatividad del momento. Raspaban alguna cosa, siempre buscaban algo nuevo. Era increíble como empataban las cintas, se grababa el efecto, pero quedaba un espacio, como no había como borrar se tenía que cortar con una regleta y pegarle con una cinta blanca. La gesticulación de los actores cuando dramatizaban parecía que estaban viviendo la historia. Todos se introducían en el personaje.
Edison trabajó con personalidades del radioteatro como Hernán Cevallos Salazar, gran actor, que fue la voz de Evaristo, y Fanny Moncayo. Los libretos los creaba Álvaro San Félix. Estaban Gustavo Cevallos Velásquez, un hombre versátil, que cambiaba los tonos de voz con mucha facilidad. También estaban Fernando Fegan, Eduardo Álvarez, Eduardo Jarrín Hidalgo, Jorge Zaldumbide “que tenía un vozarrón” y Otto Delgado. Algunas veces, Eduardo Brito e Iván Oña Vélez, que era periodista, participaba en algunos capítulos, y Gonzalo Ruiz. Terminada la grabación todos se reunían, había camaradería y solidaridad que se mantuvo con el paso de los años, indica Alex.
Pepe Almeida era el director de la radio, no era un jefe sino un amigo más, se reunían y complementaban los conceptos para la siguiente edición del próximo programa pregrabado, aunque muchas veces también lo hacían en vivo. “Mi papá era más tradicional, hacía la voz de viejito”.
La segunda parte de la Guerra de los Mundos
La Guerra de los Mundos es una novela del escritor británico Herbert George Wells, publicada en 1898 y adaptada en 1938 por el director de cine estadounidense Orson Welles. Luego de unos años, el 12 de febrero de 1949, Radio Quito interrumpía su programación musical “porque los extraterrestres estaban en el Ecuador y un platillo volador había caído en Cotocollao de donde salían hombres verdes”. La desesperación tomó a los capitalinos, quienes despavoridos salían a las calles porque no sabían que era un dramatizado, ya que la actuación parecía real.
“Iniciaron el primer mensaje a las 21:05, cuando comenzaba el programa de los lunes, miércoles y viernes del Dúo Benítez y Valencia. En la segunda canción se hizo un corte, una llamada de urgencia de algún acontecimiento ocurrido en Cotocollao”, recuerda René Torres, quien fue locutor de la estación capitalina.
Radio Quito había adquirido los derechos para transmitir el radioteatro La guerra de los mundos, de Orson Wells. Este programa fue dirigido por Leonardo Páez, autor de la Tuna Quiteña, y el libreto lo trajo el chileno Eduardo Alcaraz, quien luego hizo su trayectoria artística en México. Uno de sus papeles más conocidos fue del mayordomo Pedro, en la telenovela grabada en 1970 por Televisa, Mundo de Juguete, protagonizada por Ricardo Blume, Irma Lozano y Graciela Mauri.
El pánico fue grande en ese momento. Los policías y militares se movilizaron hasta Cotocollao “para defender a Quito del avance de los extraterrestres”. Cuando anunciaron que no existe ninguna invasión marciana e hicieron un llamado la calma “porque era solo una radionovela”. Ya era tarde, la gente fue al edificio de diario El Comercio, situado en las calles Chile y Benalcázar, atacó con piedras y prendió fuego a las instalaciones. “Quedó solo la fachada del edificio”, indica René Torres.
Esta dramatización que asustó y levantó a los quiteños en 1949, se revivió en 1985 en la voz de Edison Vargas Acosta. Un oyente de Radio Quito, Fausto Malucin, cuenta que cuando se dio la nueva versión de la Guerra de los Mundos, trabajaba en Servimadeco en La Floresta, Escuchaban la la emisora, cuando de pronto un compañero sale corriendo de la bodega avisando que invadían los extraterrestres. Fausto, como si conocía lo que sucedió en 1949, los tuvo que calmar a todos, según escribió en un comentario del programa Historia Viva, conducido por Robinson Robles.
Y por hoy, no es más…
Edison fue la voz comercial de Blasco Moscoso Cuesta y Alfonso Laso Bermeo, eran la tripleta perfecta. Siempre llevaba al estadio dos libros azules donde constaban todos los comerciales y empezaba con Coca Cola la chispa de la vida, entre otros… La despedida se hizo muy famosa. “Por hoy… no, es más. Estuvieron aquí, Blasco Moscoso Cuesta, Pancho Moreno y Edison Vargas Acosta. Les decimos hasta la próxima…”. Este slogan se inspiró en los locutores colombianos quienes siempre terminan con una frase sus espacios. El locutor otavaleño en todos los programas anunciaba los nombres de sus compañeros, luego el suyo y finalizaba con… “les decimos hasta la próxima”.
Jaime Moya Herrera, técnico de sonido por más de 35 años en “La Voz de la Capital”, quien conoció a Edison en Emisoras Gran Colombia en 1956 y se reencontraron en Radio Quito, manifiesta que siempre admiró al actor y locutor. Era un gran profesional y amigo. Viajó por América, porque fue la voz comercial de los deportes de Radio Quito. “La voz de él siempre le tengo aquí presente porque fueron muchos años de amistad”, reitera.
CIESPAL y La Voz…
A finales de los 80 e inicios de los 90, los locutores y periodistas se capacitaban en el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal) porque muchas personas que trabajaban en radio no eran graduados de la universidad, pero se capacitaban y tenían certificados que respaldaban su accionar. “Mi papá estudió hasta el colegio”, indica Alex.
Había expositores de varias cadenas internacionales, entre ellas Caracol de Colombia que dictaban los cursos. Alex cuenta que a este taller asistieron: Gustavo Cevallos, Patricio Toro, los hermanos Espinosa de Los Monteros, los hermanos Vargas Acosta: Edison, Marco, Walvin y Patricio, entre otros. El instructor puso un ejemplo de lo que es dicción y voz.
“Vamos a escucharlo, silencio por favor. Cuando sale la grabación, era la voz de mi padre. El instructor insistió en que esta es la forma perfecta de cómo se debe proyectar la voz y como se debe dar el énfasis. No es engolada, sino natural”. Todos se rieron y el instructor preguntó ¿qué es lo que pasa? Todos los participantes respondieron que el señor que acabaron de escuchar está aquí, es Édison Vargas Acosta. El capacitador pidió un aplauso. Con el presentador colombiano se hicieron amigos y fue invitado a Colombia y Estados Unidos, específicamente a Nueva York, para hacer algunos spots y grabaciones.
Edgar Villarruel Caviedes y la abuelita de los hermanos Vargas Acosta
En las reuniones que había en esos años, la camaradería y amistad entre los locutores de las distintas radios de Quito era el plato principal, en una ellas, salió una broma para los hermanos Vargas Acosta. El locutor deportivo y animador de Emisoras Gran Colombia, Edgar Villarruel Caviedes, se caracteriza por tener la sal quiteña, a pesar de que nació en Ibarra.
Estaban en un homenaje que la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER), brindaba a los personajes de la radio. Entre chiste y chiste salió uno, pero fue una impronta de la Voz de Emisoras Gran Colombia. De pronto dice: “llaman a la casa de la familia Vargas Acosta y contesta una voz potente, fuerte y modulada. Familia Vargas buenas tardes. Discúlpeme, por favor ¿Podría hablar con Edison? Edison no está se fue a Radio Quito ¿Me permite con Oriol, de pronto? No, Oriol salió para Radio Melodía ¿Marco por si acaso se encuentra ahí? No se encuentra, salió para Radio Colón. ¿Patricio quizá? Patricio salió para radio Colón. ¿Walvin estará por ahí? Walvin se fue para radio Tarqui. ¿Disculpe con quien hablo? Está hablando con la abuelita…” La carcajada fue inmediata. La actriz y locutora Erika Von Lippke fue la que más disfrutó con el ingenio y picardía del Maestro Edgar Villarruel Caviedes.
En ese evento estaban todos los hermanos Vargas Acosta. También se podía observar a Gonzalo Portugal y Jorge Palacios. El presidente de AER era dueño de Radio Amazonas en AM, ya desparecida, hoy tiene una frecuencia en FM, Eres-93.3, Raúl Izuriera Mora Bowen.
Eduardo Marggiorini amigo de La Voz…
Uno de los mejores creativos argentinos que llegó al Ecuador la primera mitad de 1970, contratado por Rivas y Asociados, Eduardo Marggiorini, le creó una canción a Edison Vargas Acosta en el estudio de Gonzalo Rivas. “Hablar de Edison es hablar de un personaje que con su voz y calidad humana hizo historia en el país”.
Los dos profesionales se conocieron en Radio Quito, los presentó Fernando Fegan, director de La Voz de la Capital. “Me impresionó el timbre claro e impactante de su voz. Desde la primera grabación inició una gran amistad, su participación en cada una de ellas, era garantía del éxito comercial y publicitario que se buscaba”. Su apoyo era clave en cada proyecto que había, insiste Eduardo, quien comenta que marcas: Ford, Toyota, aerolíneas como la brasileña Varig e Iberia (de España), Casa Baca, Banco Holandés Unido, Editoriales Planeta, Oveja Negra, Librería Selecciones, entre otras, pedían la voz de Edison Vargas Acosta.
El arreglista enfatiza que Edison fue un profesional de lujo y mejor amigo. “Siempre amable y afectuoso y con una chispa de humor que adornaba su conversación. Claro siempre acompañado de su infaltable cigarrillo. Él vivirá en el recuerdo de quienes disfrutamos de su amistad”. Edison fue un amigo entrañable y, sin lugar a duda, un hombre comprometido con la esencia de ser comunicador a carta cabal.
La canción decía: Andaba yo buscando la radio por ahí. Oiga mi amigo Edison Vargas, un rock que dice así… Andaba escuchando la radio por ahí y cuando una voz escuché y un salto yo di. Era la voz, era la voz, que vale por dos. Edison, Edison tiene corazón…
“Era el que más comerciales hacía, obviamente antes de que aparezcan los otros talentos y la radio cambie. Grabó su Radio será un Philips y Coca Cola la chispa de la vida”, acota Alex. Los auspiciantes que había en la época querían que sus productos sean anunciados por la misma persona que estaba pasando el comercial en Radio Quito, Edison Vargas Acosta. Hubo medios de comunicación que pedían la voz de Edison para los comerciales, eso lo sostuvo por muchos años paralelo a la radio. “Mi papá era uno de los pocos locutores muy bien pagados, pero cuando le pedían de favor que le dé haciendo esta patita no les cobraba. ¿Cuánto te debo negro? Qué pasó tranquilo”, les contestaba.
Con esa calidez de voz que tenía empieza a declamar poemas y se vuelve un boom, porque aparte de la dicción y modulación, invita a escuchar y le transporta a lo que dice la letra. Tiene seis poemas que están subidos a YouTube como Edison Vargas Acosta, que es un homenaje a él. “Mis tíos Walvin, Miro, Patricio y Marco también son buenos para leer los poemas”, insiste Alex.
Edison se caracterizó por ser un gran colaborador. Muchas veces con él improvisaba programas por el Día de la Madre, del Padre, Navidad y salían espectaculares. El talento que tenía era “sorprendente”. Le decían a Edison “La Voz”, porque era perfecta y cabía en todos los programas, indica Jaime Moya Herrera, quien recuerda que una vez improvisaron una presentación en homenaje a Radio Quito. No había director en la emisora y no había planificado ningún acto ese día. Jaime le dice “Edison hagamos el programa de aniversario”. Claro que sí, le responde. Edison tenía carro y salió a la Av. Amazonas y trajo tres artistas e hicieron el programa de aniversario. Todo salió perfecto.
En Radio Quito las noticias son la esencia de la programación, por ello cada hora se actualizaba la información, las voces oficiales eran: Edison Vargas y luego Gustavo Cevallos Velásquez, quienes eran versátiles.
A inicios de los 90, en Radio Tarqui, Edison, Alex y Carmen Andrade, quien hasta hace poco conducía con Andrés López, el espacio de entrevistas en Noti Hoy, hicieron un programa misceláneo que se denominaba “Él, ella y yo”. Duró un año y medio. Se hablaba de medicina, ciencia, economía, chistes, música… Se emitía de 18:00 a 20:00, fue un éxito.
“Mi padre y mis tíos fueron las mejores voces comerciales”. Mi papá también hizo comerciales para radio Marañón, por pedido de la señora Ligia Wilches, dueña de la estación.
Carta a los ecuatorianos ausentes…
Este programa se emitía en Radio Quito con las voces de René Torres y Edison Vargas Acosta. Carta a los ecuatorianos ausentes era mundialmente escuchado.
Alex y Galo Franco, quien fue secretario de Prensa de la Presidencia de la República en el Gobierno de León Febres Cordero, recuerdan que, hace unas dos décadas, fueron el enlace internacional entre Quito-Ecuador y Chicago-Estados Unidos, donde pasaban las informaciones de lo que sucedía con los migrantes ecuatorianos. El informativo que lo hacían desde Chicago tenía la voz de Edison.
Este programa se dirigía a todos los ecuatorianos que tuvieron que salir del Ecuador por alguna circunstancia. Hacían enlaces también con Nueva York, Madrid, Roma, Milán, Londres…
Edison se incorpora a La Voz Taurina
Gonzalo Ruiz Álvarez conoció Edison Vargas Acosta en 1979, cuando laboraba en Radio Sideral. El locutor imbabureño grabó la nueva presentación del programa “La Hora de la Verdad” con los créditos correspondientes, en la emisora también trabajaba su hermano Walvin. Luego el experto en toros pasó a Radio Quito e incorporó al staff de la “Voz Taurina” a Edison Vargas Acosta. Fueron compañeros en el noticiero, en las jornadas de trabajo recordaba sus anécdotas de su época de trabajo en otras emisoras, entre ellas Gran Colombia.
Gonzalo, como anécdota, cuenta que una vez llegó a la cabina de Radio Quito en el Estadio Olímpico Atahualpa. Alfonso Laso Bermeo (Pancho Moreno) y Blasco Moscoso Cuesta estaban listos para relatar un partido, pero Edison por algún motivo no pudo llegar. Don Alfonso Laso le dijo “écheme una mano, lea usted los comerciales. La verdad que con toda la vergüenza y todo el orgullo del mundo pude remplazar, aunque sea por una sola vez, a la voz del magnífico e inolvidable Edison Vargas Acosta”, rememora el periodista.
Las pistas de Jaime Moya Herrera
Dentro de los talentos de la locución hubo cantantes que permitieron recrear una programación increíble en la radio. A fines de los 70, el gerente era Pepe Almeida y luego Alfonso Laso Bermeo. En esa época dio sus primeros pininos en la radio, Alex Vargas, quien daba la hora los domingos, mientras su papá se iba al Estadio Olímpico Atahualpa a la transmisión el fútbol, era locutor comercial y en esa época había tripletas desde las 08:00.
En 1989, Alex ganó un concurso de aficionados en “Cante usted si puede”, de Radio Tarqui. En sus inicios, uno de los pilares para cantar, por primera vez con pistas, fue Jaime Moya Herrera. Venían los cantantes internacionales sin sus orquestas, por ello traían grabado en la cinta la música y a veces se olvidaban en las estaciones que les entrevistaban. Jaime siempre las guardaba.
Cuando Alex se inició en el canto, tenía 16 años. “Las primeras pistas que empecé a cantar me las dio Jaime Moya, que eran originales de la Sonora Matancera con Leo Marini: Tomando te, señora bonita, dos almas…” Edison siempre le apoyó en este trajinar de la interpretación. “Yo cantaba especialmente para mi padre”, repite.
TVentas y el precio bomba…
Edison estuvo cerca de 28 años en el programa TVentas. Saadin Solah, gerente de TVentas, tenía un estudio pequeño e iba a grabar un programa piloto, por ello le recomendaron el nombre de Edison para hacer un programa parecido a lo que están haciendo en los Estados Unidos. Sus hijos Alex y Paúl lo acompañaron, hizo la audición y les encantó. A medida que fue creciendo el espacio se institucionalizó su voz. Se posicionó tanto la famosa frase del “Precio Bomba” y como “se cae el viejito, se cae el viejito…”.
Fernando Mendoza conoció a Edison Vargas en 1989, cuando TVentas pasó a un estudio de grabación contratado para la realización de los programas y “la voz en off estaba a cargo de La voz oficial de Radio Quito”. Mencionaba los precios e interactuaba con los conductores, a través de comentarios. “Era un diálogo agradable, que triangulaba entre animador, voz en off y los televidentes, que siempre resaltaban la voz fuerte, intensa, con una pronunciación extraordinaria, con una vocalización única y con un ritmo que merecía la atención”.
Fernando compartió cientos de programas con Edison, pudo conocerlo como persona. “Era muy divertido, agradable, chiste fino. Siempre respetuoso. Jamás pude ver en él una actitud que pueda contrarrestar con el orden, la disciplina y el buen gusto. Siempre disfruté de su tertulia”, acota.
Esteban Verdezoto, quien laboró por más de 10 años con Edison en el mismo programa, indica que siempre admiró al locutor imbabureño, porque lo escuchaba en Radio Quito. Edison llegaba siempre con toda la alegría del mundo, hablaba de temas de coyuntura, analizaba el momento político del país, pero también le gustaba subirse en los ejercitadores. “Edison es alguien que llegué a querer mucho y en lo profesional era un ser admirable, que era dueño de una de las mejores voces que ha tenido y tendrá el Ecuador”.
Gonzalo Ruiz Álvarez recuerda que un famoso comentarista colombiano decía “la voz que más vende en el Ecuador es la Edison Vargas Acosta por su incursión en la radio y en el programa TVentas”. Edison fue la voz en off del programa hasta que falleció. Alex agradece mucho al programa porque cuando su enfermedad fue detectada muy tarde, ellos tuvieron la gentileza de hacer las grabaciones en su casa. Empataban el audio con las imágenes. “Fue generoso este acto de parte de ellos porque le dieron vida”.
“Cuando mi padre hablaba era la misma voz que se escuchaba en la emisora, era como el vino cada vez mejor. Trabajó hasta la última semana antes de fallecer. Fueron palabras proféticas las que él dijo. “Amo la radio, amo la televisión y el día en que yo no pueda hacer el programa de TVentas hasta ese día viviré”, señala su hijo.
Fueron excelentes compañeros Cristina Saona, Amanda Valle, Fernando Mendoza, Esteban Verdezoto y Saadin Solah, quien falleció el mismo año que su padre, en un accidente en Boston en un triatlón. Saadin falleció en mayo y Edison el 4 de octubre de 2015.
Edison tuvo cinco hijos: Edison Paúl, quien es productor audiovisual y trabajó en canal 2 y Teleamazonas. Alex Mauricio, que falleció recientemente y vivía en Estados Unidos, llegó a realizar comerciales y hacer voice over para varias compañías. Santiago Xavier, que fue gerente operativo de Multicines y ahora dirige y asesora compañías de limpieza. Cristian Bismarck y Daniel Fernando que formaron parte del grupo de canto Batahola y después del grupo D’sao.
Cuando Edison Vargas Acosta falleció hubo muchos mensajes de afecto que resaltaban su humildad y generosidad. “Mi padre se llevó al amor y el aprecio de toda la gente”, reitera Alex. Al funeral asistieron sus amigos locutores de todo el país, como Edgar Villarruel Caviedes, Agustín Guevara Morillo, Patricio Díaz, Froilán Cabrera, entre otros. Las hermanas Naranjo Vargas y Ximena Baldeón cantaron ese día. Tenía los 75 años.
Edison Vargas Acosta dejó un gran vacío en la radiodifusión local. “Atrás de la voz tan atildada y recordada que tenía había un ser humano inolvidable, inmenso y ese es el gran recuerdo que queda de este gran locutor ecuatoriano, indica su compañero de Radio Quito, Gonzalo Ruiz Álvarez. Su calidad humana, alegría y talento inmejorable se recordarán por siempre.
Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio







