Fotografía
• Izquierda: Manuel Utreras
• Derecha superior: Los miembros de La Sociedad de Cronistas Gráficos de Pichincha, de la que fue su fundador y presidente. En primera fila están: Luis Enríquez, Luis Pacheco y Manuel Utreras.
• Derecha inferior: Francisco y César Pacheco. Siempre con una sonrisa Manuel Utreras
.

Manuel Utreras fue parte de un selecto equipo de fotógrafos quiteños que lograban – en una instantánea – plasmar la historia política y social del Ecuador. Fue hijo de Juan Utreras Andino y Rosario Aguilar. Nació el 23 de septiembre de 1917. Era el segundo de 8 hermanos, su papá y su mamá murieron jóvenes (los nietos no los conocieron), lo que le obligó a convertirse en jefe de familia, por eso le incluyó a su hermano, Aníbal (nacido en agosto de 1919), como parte del estudio fotográfico.

Se casó con la joven guayaquileña Piedad Miranda. “Éramos cinco hermanos. Dos mayores: Cecilia y Gladys, hijas de mi mamá, quien se quedó viuda de un primer matrimonio. Cuando contrajo nupcias con mi papá nacimos tres más. Yo la primera, luego Marco y después Fernando. Mi papá y todos sus hijos nacimos, aquí, en Quito”, destaca su hija, la ex concejala de Quito, Rosario Utreras Miranda.

Entre los amigos de Manuel estaban los fotógrafos capitalinos más reconocidos de la época. Los hermanos Pacheco: Luis, Francisco y César; Marcelo Garzón, Segundo Carrillo, Augusto de la Rosa, Luis Enríquez, Humberto Rivas Oviedo y Hernán Rosero. Fue el fundador y presidente de la Sociedad de Cronistas Gráficos de Pichincha.

Manuel y su hermano eran muy cercanos a la familia Pacheco. El fotógrafo de Quito, René Pacheco, cuenta que, con Manuel Utreras, en una ocasión, viajaron a Cali, en el avión de Área, con miembros de la Cruz Roja Ecuatoriana, transportando ayuda para los habitantes de la ciudad, que en agosto de 1956 sufrió una tragedia, a causa de una explosión que acabó con 41 manzanas. Hubo unos 4.000 muertos, indica. En esa época, el Dr. Asdrúbal de la Torre – quien fue dos veces ministro de Salud y director de Ciespal – era el director de Relaciones Internacionales de la aerolínea, y fue quien facilitó el traslado al país vecino. En esa oficina también trabajaba el joven diseñador otavaleño, Edwin Rivadeneira González, recientemente fallecido.

Manuel y Aníbal eran muy buenos fotógrafos, caballeros y amigos. En muchas ocasiones compartían el material fotográfico con Luis, Cesar y Francisco Pacheco, Segundo Carrillo, Joel Silva, Víctor Jacome, así como con periodistas de distintos medios de comunicación, entre ellos: Víctor Hinostroza, Jorge Fernández, Eduardo Egüez, Jorge Rivadeneira, Carlos Jaramillo, Bolívar Bravo, Rafael Gómez, Fernando Guevara Silva y Alfonso Laso Bermeo. Todos se llevaban y conversaban, a pesar del trabajo siempre estaban con buen ánimo, indica René.

La Voz de Emisoras Gran Colombia, Edgar Villarruel Caviedes, destaca el trabajo impecable que realizaban los dos hermanos. Quito era una ciudad pequeña y todos se conocían. Los locales comerciales estaban ubicados en el Centro Histórico. “Siempre se los veía de buen ánimo y la atención en el estudio fotográfico era de primera. Lamentablemente partieron muy jóvenes”, recuerda.

Manuel era amiguero, de sonrisa fácil y muy sociable. “Heredé de él muchas cosas y le agradezco: el tamaño, el gusto de trabajar en equipo, la puntualidad y, por supuesto, el amor por la fotografía. Siempre decía que tengo ojos de pepa de capulí… pero pelado”, recuerda con nostalgia Rosario, más conocida como “Charito” Utreras.

En una ocasión, cuando tenía cuatro años, su padre le tomó una foto de sorpresa. Era la época del cerquillo y ella mismo se cortó, para estar a la moda, como las señoritas que veía en el cine y la televisión. Vivían en la Oriente 571, entre Guayaquil y Vargas, en el Centro de Quito. Ahí estaba el estudio fotográfico de su papá y su tío. Su teléfono era solo de cinco dígitos 12826.

Las fotografías tamaño carné en blanco y negro eran las más solicitadas. Los jóvenes se podían arreglar en el estudio fotográfico, porque había un pozuelo de agua, peinilla y una toalla, para darse los últimos retoques y tener el peinado de sus artistas favoritos, que casi siempre eran mexicanos: Pedro Infante, Jorge Negrete, Miguel Aceves Mejía, Manuel López Ochoa, Pedro Vargas… Las señoritas ya iban arregladitas, la mayoría imitando los peinados y el maquillaje de Marga López, Blanca Estela Pavón, Katy Jurado, Gloria Marín…

En esos años, los medios impresos tenían una gran aceptación, había kioskos en las esquinas que vendían revistas y los diarios de la mañana y de la tarde. Una publicidad de la época decía:

Foto Estudio Utreras Hnos.

Oriente 571, entre Guayaquil y Vargas
Ofrece a su distinguida clientela sus servicios en: retratos, paisajes del Ecuador y graficas en general.
Recibe trabajos de aficionados, reproducciones y ampliaciones. Largos años de práctica garantizan sus trabajos.
Visite Foto Estudio Utreras Hnos. y saldrá satisfecho

A las 12:00 del 7 de julio de 1969 un hecho inesperado sucedió en la capital ecuatoriana: Manuel y Aníbal Utreras fallecieron en un accidente de helicóptero, en la avenida oriental, hoy Velasco Ibarra, mientras realizaban un reportaje para el Municipio de Quito. El helicóptero bajó demasiado y tocó con unas redes de alta tensión. “Ahí se apagó la vida de estos dos grandes amigos”, señala René Pacheco.

Ahora solo quedan las imágenes. “Cada fotografía que tomó mi papá, para mí es un tesoro, es un recuerdo que me traslada a los años de mi infancia en el Centro Histórico donde crecí. Cuando es el Día del Padre la sensibilidad aflora más, al recordar a un hombre espontáneo, amable y lleno de alegría, que con su ejemplo me permitió amar a mi ciudad, a la que he servido y he amado”, indica Charito Utreras.

Iliana Cervantes Lima
Voces de mi Ciudad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *