Julio Zary y su run run se nos adelantaron al cielo

“Yo soy humilde, no soy un personaje, mi historia es muy simple y sencilla. Yo soy así”: Julio Zary

Nació de Zaruma, provincia de El Oro, pero muy joven, apenas terminado el colegio, se mudó a Quito.  Laboró en América “La pasillera”, Canal Tropical, Bolívar, los diarios El Comercio y Hoy, Ecuavisa, así como en la Empresa Pública de Saneamiento y Agua Potable de Quito. Escribió un libro sobre el agua. Tenía en mente recopilar toda la información y artículos que realizó a lo largo de su trayectoria periodística para publicarlos próximamente, pero no logró cumplir este sueño, porque falleció el miércoles, 7 de enero de 2026.

En un diálogo, realizado en marzo de 2025, previo a un programa que organizó la Unión Nacional de Periodistas (UNP), denominado “El Café de la Radio”, nos brindó una entrevista en la cual recordó su pasó por este mundo mágico y sacrificado de la comunicación. Nos reveló que disfrutó mucho haber trabajado en los medios de comunicación. “Fui parte de El Comercio en la mejor época del periódico, estuvo al frente don Jorge Mantilla Ortega, un hombre transparente. No era el típico jefe mandón, era una persona muy humana”. En diario Hoy fue compañero de Benjamín Ortiz Brennan, a quien lo conoció cuando trabajaba en diario El Tiempo. En ese medio también estuvieron: Felipe Burbano de Lara, Diego Cornejo Menacho, Diego Araujo Sánchez, Juan Carlos Calderón, Patricio Pérez, Ana Angulo, Javier Ponce Cevallos, entre otros.

Julio Zary fue el iniciador de la exposición de Años Viejos, organizado por diario Hoy, esto ya lo hacía El Universo en Guayaquil, recuerda el director de Diario Hoy de ese entonces, Benjamín Ortíz Brennan, quien luego fue canciller de la República. Este programa se desarrolló por varios años, los 31 de diciembre. Fue la materialización de la iniciativa del periodista orense.

La radio tenía un espacio importante en el corazón de Julio Zari, quien consideraba que este medio es cambiante y tiene que superarse día a día, “no puede quedarse inmóvil en un solo programa”. Por ello, en 2024 regresó a la Radio Católica Nacional (RCN), situada en la Basílica del Voto Nacional. El equipo lo conformaron el abogado y periodista Carlos Medina, Kléver Paredes, quien fue parte de diario El Comercio; el productor de radio y capacitador de Irfeyal, Antonio Sarango, Iliana Cervantes Lima y Sandra Tipán.

Durante la presidencia de Luis Castro Espinosa, fue secretario del Directorio de la Unión Nacional de Periodistas (UNP). Galo Enriquez, propietario de Radio América, era presidente de la colonia de ecuatorianos residentes en Nueva York, y los invitó a Eduardo Brito, Julio Zary al Festival del Pasillo en Estados Unidos. “Viajamos en compañía de Las hermanas Mendoza Suasti, Miño Naranjo, ‘El Chocolate’ Morales, María Esther Bowen, Paco Godoy, El Chino Cando, entre otros”, recuerda Castro. Ahí se presentó Eduardo Brito, que tenía una voz muy bonita y era un gran cantante. Julio tenía mi edad, 78 años, las cosas son así. Era muy amable, alegre y muy distinguido amigo”.

“Julio Zary me sustituyó cuando yo tuve el problema de la Federación Ecuatoriana de Futbol (FEF), pero ventajosamente la justicia aclaró y ratificó mí inocencia. Estuve siete meses ausente de mis funciones como director de comunicación de la Empresa de Agua Potable. Juan Neira, era gerente y me pidió que ponga un remplazo”. Recomendó a Julio Zary. “Yo regresé a mi cargo y trabajamos juntos, estaba también Vicky Mosquera”, comenta Castro.

En estos momentos –indicaba el periodista de Zaruma- “estoy tratando de poner en orden todo lo que he hecho en mi vida profesional, incluso los runrunes, porque ahora estoy analizando que la historia se repite con casos de corrupción, manifestaciones, subida de los combustibles… Esto quiero plasmarlos en un libro, que los dividiré por temas”.

Julio, a lo largo de su trayectoria profesional, realizó investigaciones y publicaciones que fueron muy comentadas en su tiempo. Hizo un recorrido por el Ecuador para conocer la situación y realidad de cada provincia. “Me salió todo chévere, chévere, pero se interrumpió cuando estuve en Loja y reventó el conflicto con el Perú, en Paquisha, Mayaicu y Machinaza”. Era 1981, tuvo que cubrir ese conflicto. Estuvo en la frontera algunas semanas, ahí se encontró con su amigo Luis Castro Espinosa.

Hubo un hecho noticioso que conmocionó a la capital ecuatoriana: “El descuartizado de San Francisco”. En la pileta se encontraron partes del cuerpo de un hombre, que con el tiempo se supo que vivía por el sector. Diario El Tiempo, competencia de El Comercio, tenía la información, pero este último medio tenía su valor agregado: cada día publicaba algo nuevo y el reportero era Julio Zary. En esos años su mentor era Jorge Rivadeneira (Soflaquito) quien, además, fue su padrino de matrimonio con su compañera de vida, Fabiola Corral Neira, con quien tuvo dos hijas: Paulina y Marielena. Además, está Adriana, nieta y Meleah, la bisnieta.

Algo más de Julio Zary y el Cascarón de la Alegría

Julio llegó de Zaruma, provincia de El Oro, a la capital ecuatoriana, para estudiar periodismo en la Universidad Central del Ecuador. El abogado y periodista Néstor Arboleda lo conoció en Radio América “La Pasillera”, en el centro de Quito. Julio era muy joven debió haber tenido unos 20 o máximo 22 años, cuando acudió a solicitar un puesto como locutor. “Me dijo que había tenido experiencia en radio en la provincia de El Oro. Creo que él se quedó en la emisora”.

En 1970, el cinco veces presidente de la República, José María Velasco Ibarra, clausuró la Universidad la Central Ecuador, Julio Zary ya era parte del Núcleo Radión, de propiedad de David Gleason y Marilou Parra. “Fue un grupo de estaciones que revolucionó la comunicación en Quito. Todos escuchaban Musical y Canal Tropical”. Este grupo de emisoras se caracterizaban porque sus dueños afiliaban a sus empleados al Seguro Social, desde el primer día de trabajo. “Eso no era muy común en esos años”, comentó.

Estaba muy bien tratado en la emisora, pero, de pronto, un día se le ocurrió ir a Diario El Comercio, cuando estaba ubicado en las calles Chile, entre Benalcázar y Cuenca, en el centro de Quito. Se encontró con Alfonso Laso Bermeo “Pancho Moreno”, director del vespertino Últimas Noticias. Pensaba pedirle una oportunidad en Radio Quito, porque ya había conducido programas musicales.

La clausura de su centro de estudios hizo que quiera abrirse campo en otras facetas de la comunicación. En ese momento le surgió un chispazo y mejor le pidió una oportunidad en el vespertino Últimas Noticias, mas no en “La Voz de la Capital”. Alfonso Laso le respondió: “mire ahorita Enrique Proaño va a pasar a El Comercio y queda esa vacante. Así que venga mañana para hacerle una prueba”.

Fue al día siguiente, con muchos nervios. El director del medio le pidió escribir una noticia. Su primera cobertura fue en la Empresa de Agua Potable. En esa época también ya se hablaba de la construcción de la central hidroeléctrica Pisayambo (hoy conocida como Central Pucará), que en ese momento era la hidroeléctrica más grande del país. Regresó y redactó dos carillas con la información y le entregó. Era un jueves.

Alfonso Laso le pidió que regrese al día siguiente para ver los resultados. El joven comunicador no pudo dormir. Llegó puntual el viernes, a las 09:00. “Venga Julio, venga Julio”, le dijo “Pancho Moreno”.  “Está bien su reportaje. Yo quiero preguntarle una cosa: ¿Está dispuesto a trabajar desde el próximo lunes?”.  Ese momento sintió que se le abrió la tierra, pero con toda su belleza y esplendor.  Fue un rato de emoción. “Se me borró todo de la mente, porque eso fue lo más extraordinario que me ha sucedido en la vida. Siempre quise entrar a El Comercio. Ojalá algún día pueda, me repetía. Ese día fue un sueño cumplido”.

Sus amigos de la Escuela de Ciencias de la Información le decían que no entendían como un provinciano va a entrar en el matutino quiteño. “No puede ser”, le indicaban con una ligera sonrisa de incredulidad. “Yo sentía como que les estuviera mintiendo, pero no era así. Ahí comenzó mi tarea en esta gran empresa”. Ingresó en marzo de 1971. En mayo de ese año la secretaria le dijo: señor Zary, le llaman a la Dirección. “Yo dije: y ahora qué hice”.

Golpeó la puerta sigilosamente, en la oficina estaban Alfonso Laso Bermeo y el director general de El Comercio, Jorge Mantilla Ortega. Los saludó con mucho respeto. El joven nacido en Zaruma, en 1947, temblaba, miraba tan de cerca a esos dos personajes que siempre admiró y respetó. El propietario del periódico inició el diálogo. “Julio, debo decirle que tengo buenas referencias de usted, expresadas por Alfonso. Le felicito y quiero anunciarle que, desde mañana, usted ya forma parte de nuestra organización”.  En ese momento el señor Mantilla sacó un esfero y firmó el carné y le entregó al redactor, ya era nuevo integrante del matutino quiteño. Julio le agradeció, sentía un amortiguamiento, que era una mezcla de expectativa, responsabilidad y alegría. No creía que hubieran sucedido tan pronto las cosas que había anhelado. Últimas Noticias fue su escuela y la puerta de entrada para ingresar al diario independiente fundado en 1906. Permaneció 12 años.

Salió de este medio, porque le llamó Jaime Mantilla Anderson, para que sea parte de diario Hoy, que apareció a inicios de 1982. Era muy moderno para la época, tenía equipos y máquinas nuevas, era diferente. Todavía estaban haciendo pruebas, la diagramación era distinta. El Comercio seguía saliendo en blanco y negro y Hoy se iba a publicar a color. Eso le llamó la atención y le ánimo a cambiarse trabajo.

En este medio estuvo 24 años. Fue coordinador de la redacción, luego editor nacional, lo cumplió a cabalidad, editaba las notas de los reporteros de provincia. Realizaba la página nacional, que siempre estaba en la primera sección del periódico y era muy leída, recuerda su amigo y compañero, Gonzalo Ortiz Crespo, quien fue subdirector y editor económico, desde 1981 hasta 1988. Como Julio vivía en el sector La Delicia, muy cerca de las oficinas y talleres del Diario, muchas veces paraban en la casa de él, para conversar sobre temas nacionales, tomarse un trago o simplemente compartir entre amigos. Los encuentros de la redacción eran ahí, donde su esposa Fabiolita los recibía cordialmente. “A su casa le llamábamos El Cascarón de la Alegría”, recuerda el periodista y excanciller en el gobierno de Jamil Mahuad.

Julio dirigió por varios años la revista Domingo, un suplemento misceláneo de salud, educación, espectáculos y sociedad. Había una página gráfica que informaba sobre lo que pasaba en el mundo social de Quito y Guayaquil. Un espacio recordado y comentado que se publicó en Diario Hoy fue Run Run. Julio asegura que este segmento nació porque otros periodistas del medio escribían artículos analizando la política nacional, uno de ellos era El Cajón del Sastre, pero él quería tener su propia columna, el nombre lo puso Gonzalo Ortiz Crespo. “A mí se me ocurrió que el nombre podría ser Run Run, él siempre se acordaba de esa sugerencia mía”. Este nuevo segmento, escrito por el periodista orense, tenía muy buenas fuentes, contaba detalles de trastienda, que quizá no merecían un espacio como una noticia, pero, en cambio, sí servían para el comentario sobre lo que pasaba en los distintos gobiernos.

El segmento se basaba en el rumor, pero no en la desinformación. Estas publicaciones se fundaban en el diálogo “en corto” de la gente. Cuando renunció al diario, Diego Araujo Sánchez era el subdirector y revisaba las contribuciones de los editorialistas y articulistas, le dijo que, “si quería seguir publicando Run Run, que lo haga, no había ningún problema, que las puertas estaban abiertas”. Siguió enviando hasta unos cuatro años antes que cierre periódico.

Su trabajo en la EPMAPS fue muy productivo, pudo conocer y aportar en una institución que trabaja por Quito. En esta etapa publicó, en 2009, su libro que recoge la historia del agua, que se ha quedado en la Empresa de Agua Potable como una fuente de consulta, porque cuenta desde el periodo prehispánico, la colonia, la república, etc. Aborda temas como la estabilidad social a partir del agua, el futuro del agua y el cambio climático. “Siempre consultamos este libro, para conocer los detalles sobre el agua en la capital, este trabajo es un legado que nos deja Julio”, indica la periodista que laboró en diario Hoy y ahora es parte del departamento de Comunicación Social de la Empresa de Agua Potable, Gisella Cola. En esos años, Gonzalo Ortiz era concejal de Quito y miembro del Directorio de la Empresa de Agua Potable, “eso hacía que nos veamos y podamos conversar”.

“Fue una etapa linda en el sector público, estuve siete años”. Ahí le dijeron una vez: “Julio ya puede jubilarse”, presentó la renuncia y se acogió a este beneficio. Salió dando la mano a todos. “Me jubilé y dije a descansar y eso estoy haciendo. Aunque ahora también soy productivo”.

“Estoy escribiendo para mí, sobre todo lo que pasa en el país, porque no puedo publicar, ya que los dos periódicos en los que laboré: El Comercio y Diario Hoy se acabaron. Ojalá alguna vez puedan servir de algo mis escritos en los que he puesto todo mi corazón”, indicó en marzo de 2025.

Julio, su sentido del humor y profesionalismo

Sus amigos y compañeros destacan su calidad humana y chiste fino.

Benjamín Ortíz Brennan, excanciller y exdirector de Diario Hoy:

“En el campo profesional Julio Zary se caracterizó por su aguda inteligencia y su gran capacidad de percepción de los acontecimientos, eso le convirtió en un amigo, que tenía una sombra de maestro. Sabía entender bien las cosas”.

Gonzalo Ortíz Crespo, periodista y político

“Lamento el fallecimiento de Julio, con quien trabajé ocho años en Diario Hoy. Fue un gran profesional y periodista que tenía un gran olfato para las noticias. Excelente persona y amigo”.  

Juan Carlos Calderón, periodista de investigación

“Fue mi compañero en diario Hoy. Ahí compartimos, como son las familias de la redacción: muchas coberturas, cierres, turnos de fines de semana, veladas…  Yo lo recuerdo por su amabilidad. No había quien se escapará de su afilada observación y decía con mucha franqueza algunas cosas, pero siempre en un tono respetuoso. Se pasaba bien con él. Luego de salir del periódico de vez en cuando nos encontrábamos para recordar viejos tiempos, así como hablar de la política, que era lo que nos gustaba”.

José Granizo Cisneros, presidente de la APDP

“Mi amistad con Julio se acrecentó cuando formamos el Grupo del Núcleo Radión. Siempre estuvo presente en las reuniones, conversaciones, colaboraba en todo, con su apertura y habitual buen humor.  Nos veíamos en las reuniones de la Unión Nacional de Periodistas (UNP) y de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP). Se caracterizó por enviar mensajes motivadores en las mañanas. Lamentablemente se sometió a una operación quirúrgica, que manifestó, iba a ser muy complicada y difícil y así lo fue, porque derivó en su lamentable partida. Yo lo escuché en Canal Tropical y le leí cuando escribía en los diarios El Comercio y Hoy. Una gran persona”.

Néstor Arboleda, periodista y abogado

“Era una persona muy alegre, de risa contagiosa, tranquilo, sin aspavientos, muy puntilloso en su redacción. Su paso por el periodismo fue muy reconocido por sus directores, jefes y compañeros de los diarios Hoy y el Comercio, así como de la Empresa de Agua Potable. Lamento mucho su partida prematura y transmito mis condolencias a su esposa Fabiola y sus hijas: Paulina y Marielena”.

Gisella Cola, periodista y comunicadora

“A Julio lo conocí, primero en Diario Hoy y luego en la Empresa de Agua Potable, era un periodista muy generoso y riguroso. A las personas que estábamos iniciando nos enseñaba, compartía su experiencia laboral en el campo periodístico. Siempre fue cariñoso y afectuoso, para mí fue una pena conocer esta lamentable noticia de que ya no esté con nosotros. Creo que es necesario destacar su trabajo investigativo sobre el agua de Quito, que es una obra que nos ha servido mucho en nuestro trabajo profesional”.

Luis Castro Espinosa, expresidente de la UNP y APDP

“Yo le conocí en 1972, era un hombre de radio, un gran periodista. Julio es hermano político de un gran amigo mío, compañero del 40, Guillermo Corral, con quien quedé campeón mundial dos veces. Era amante de la música, tenía una colección de música sensacional. “Fue un gran amigo y periodista. Hizo grandes coberturas, como la de Paquisha, donde estuve yo también. Era un gran hombre, transmitía alegría, entusiasmo y optimismo. Tengo un gran recuerdo de él y su familia: su esposa Fabiolita y sus hijas. Lamentó el deceso de Julio a quien apreciaba mucho. Era mi amigo”.

Carlos Medina, abogado y periodista

“Tuve la suerte de contar con su amistad. Nunca fuimos compañeros de trabajo, hasta que se dio la oportunidad de hacer un programa juntos en Radio Católica Nacional, que se denominó con Rumbo Cierto, ahí pude ratificar su gran trabajo profesional. Era de palabra fácil de llevarse inmediatamente, muy pocas veces le vi molesto. Estuve en su velorio y entierro. Fue muy triste despedirlo y decir hasta luego Julio”

Fernando Cajo Cisneros, periodista, productor de radio y televisión

“Hablar de Julio Zary, es hablar de una institución del periodismo nacional, lo recuerdo en diario Hoy con su columna Run Run, donde había datos certeros sobre lo que estaba sucediendo en los gobiernos de turno. Luego tuve la oportunidad de conocerle en la faceta de locutor y presentador de noticias en Radio Centro en Notihoy, pero también lo tuve como compañero en Contacto Directo de la cadena Ecuavisa. Nos tomamos una foto en el counter del canal con: Jorge Ortíz, Oswaldo Coral, Ramon García, Bernardo Abad, Jorge Suárez Ibarra y Julio Zary. Esa imagen me trae una serie de recuerdos bonitos a mi mente. Hizo radio y una de las últimas fue en Católica Nacional, en el horario que ahora yo mantengo, él hacía junto a Carlos Medina y Antonio Sarango, el programa Con Rumbo Cierto. Qué haya paz en la tumba de Julio Zary, que es un referente del periodismo ecuatoriano”.

Froilán Cabrera, locutor y periodista

“Allá en los años 70 del siglo XX llegó a trabajar en el Núcleo Radión un joven procedente de Zaruma. Marilou Parra, la gerente propietaria de las radios, nos presentó y él se identificó como Julio Zary. Fue designado a laborar en el Canal Tropical. Julio un muchacho responsable, educado y muy sencillo. Se le notaba las ganas de salir adelante, de triunfar en la vida. Estuvo unos dos o tres años en la empresa, donde dejó buenos amigos, por su don de gentes, su calidad humana, pero, sobre todo, por su gran sentido de compañerismo y amistad. Estudió Comunicación en la Universidad Central, esto le permitió pasar por la Radio Quito, donde conoció a este gran periodista, Alfonso Laso, quien lo vinculó a Ultimas Noticias y posteriormente a El Comercio. Pasó por el Diario Hoy y por último se jubiló en la Empresa de Agua Potable. Siento mucha tristeza al saber que este gran ser humano, ya no está entre nosotros, porque se nos adelantó muy pronto”.

Iliana Cervantes Lima

Voces de la Radio

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